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 Los Hobbits de Tolkien

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La obra de Tolkien, que se encuentra catalogada dentro de la literatura fantástica, tiene la gran virtud de jugar entre la fantasía y la realidad, haciendo creíbles las aventuras que narra cuando conquista al lector y le da participación en su obra, implicando su lectura cierta toma de conciencia sobre la dimensión de los problemas y las posibilidades de solución.

Tolkien nació en Sudáfrica en el año 1892 y murió en 1973. Impartió la cátedra de literatura inglesa en la Universidad de Oxford. La mayoría de sus obras ha sido traducida al español, aunque aún existen varios textos de este escritor únicamente en su idioma original, el inglés.

Su obra plantea, en sentido general, su oposición al orden de cosas que predominaba en el mundo en el momento de su existencia, y su pensamiento tiene vigencia como si se hubiera expresado en estos momentos. En su obra Egidio, el granjero de Ham establecía que "el auge industrial con sus secuelas de degradación ambiental, la sustitución de la labor artesanal y creativa por un maquinismo castrante, y el consiguiente vuelco de la tradicional escala de valores, dan paso a una concepción primordialmente materialista de la sociedad".

Su novela El Hobbit, editada por la Universidad de Oxford en 1937, persiste en su intento de crear un mundo nuevo que sustituyera la sociedad injusta que le había correspondido vivir, y el constante peregrinar de la época a causa de las cruentas guerras.

En toda su obra permea la necesidad de tomar conciencia sobre el profundo valor de las pequeñas cosas logradas con esfuerzo y sacrificio. No existe mayor satisfacción en la vida de un hombre que hacer realidad sus aspiraciones y anhelos a base de su trabajo honrado y esfuerzo esmerado. Tolkien planteaba la imperiosa necesidad de retrotraerse a la vida sencilla para disfrutar de esa paz que sólo brindan los campos, cuando se está en contacto directo con la naturaleza.

El Hobbit fue su primera obra y tuvo una trascendencia universal. En este libro se crea un personaje fantástico, que es una especie de duende que deambula por la comarca, preocupado más por su comida y la paz hogareña que por las cotidianidades de un mundo conflictivo y descarriado. Quien mejor describe lo que es un "Hobbit" es el propio Tolkien, cuando expresa que son "gente menuda de la mitad de nuestra talla y más pequeños que los enanos barbudos. Los hobbits no tienen barba, no usan zapatos, porque en los pies tienen suelas naturales de piel y un pelo espeso y tibio de color castaño, como el que les crece en la cabeza, que es rizado".

La concepción del mundo de Tolkien se concentra en la mimetización de todo lo caótico y convulsionado del mundo real de su época histórica, a través de una literatura estrictamente "realista" pero que desemboca en la fantasía y replantea la realidad para que exista un mundo mejor. Su obra literaria se plantea como una especie de protesta revolucionaria y un elemento de contención frente a una realidad desbocada y decadente.

En su novela principal El señor de los anillos, que fue llevada al cine en 1980, explica la forma de vida de "los hobbits", al establecer que constituyen "un pueblo sencillo y muy antiguo, más numeroso en tiempos remotos que en la actualidad. Aman la paz, la tranquilidad y el cultivo de la buena tierra, y no hay para ellos paraje mejor que un campo bien aprovechado y bien ordenado. No entienden ni gustan de maquinarias más complicadas que una fragua, un molino de agua o un telar de mano, aunque son muy hábiles con toda clase de herramientas. En otros tiempos desconfiaban en general de la Gente Grande, como nos llaman, y ahora nos eluden con terror y es difícil encontrarlos. Tienen el oído agudo y la mirada penetrante, y aunque engordan fácilmente, y nunca se apresuran si no es necesario, se mueven con agilidad y destreza".

El Hobbit tiene todas las características opuestas de los grandes estereotipos de superhombres de la sociedad occidental, como Batman, Turbo Man y Superman. Es una miniatura, débil físicamente, tímido, pequeño, panzón, que desea existir sin muchos aspavientos, y si por casualidad realiza una proeza que lo convierte en héroe, es muy a su pesar, teniendo una concepción existencial que se acerca a la posición oriental ante la vida.

La sabiduría para el hombre oriental deviene de una conducta, de una forma de vida, donde la discreción, la confianza y dignidad son la base fundamenta que sustenta su valoración existencial. Lo importante no es la fortaleza física, como en los héroes de nuestro occidente, sino la capacidad intrínseca de mente y espíritu.

En todo el contexto de la obra de Tolkien se advierte toda esa concepción oriental como respuesta a un mundo violento. Su concepción de sabiduría se circunscribe al respeto hacia todos los seres vivos y su integración a la naturaleza, una especie de simbiosis de mente, cuerpo y alma en un todo. En las aventuras de los hobbits demuestra que la debilidad física o la "timidez" y el "respeto" no significan "cobardía", como por lo general se piensa.

Los heroicos episodios que relata de los hobbits son posibles debido a una increíble y a veces hasta insólita fortaleza interior, a una fe ciega en un ideal trascendente que ilumina los pasos de los "buenos". El universo de Tolkien está en permanente confrontación entre los buenos y los malos. El bien y el mal se entrecruzan constantemente, siendo una de las características primordiales de sus obras.

En toda su obra el peso conceptual del destino adquiere una fuerza simbólica, y está representado en la misión terrena que todo hombre tiene en su vida, que le permitirá cumplir con su deber como ser humano, que le posibilitará "ser lo que debe ser".

Todas las historias de "los hobbits" son parte de los sueños que llevamos todos dentro. La fantasía se impone como un antídoto en contra de un realismo que la supera muchas veces con su crudeza y episodios insólitos. André Bretón decía que lo "más admirable de lo fantástico es que la fantasía no existe, todo es real". Levante sus pies, por si acaso está su Hobbit cerca de usted, para ayudarle a recorrer el arduo camino de la existencia y con su magia hacer realidad las propuestas de su destino.