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Miguel Reyes Sánchez, es uno de nuestros escritores más prolíficos y osados, cuya intensidad creativa lo lleva a escribir, junto a un ensayo de política financiera, oro acerca de la narrativa de Julio Cortázar. Intelectual de temprana madurez, e incansable luchador por la perfección de la palabra, habla aquí de su mundo vivencial no a manera de espectacular aguacero, sino como cimiento alusinado permitible de asumir y siempre dispuesto a empresas superiores. Luis Beiro

¿De ceniciento a rey?. ¿Cuál es la verdadera historia de Miguel Reyes Sánchez?. ¿Cómo y dónde surge usted?.

No creo que haya sido nunca un ceniciento y mucho menos me considero rey. La única historia de Miguel Reyes Sánchez es una que tiene 32 años escribiéndose, en la que he tenido que afrontar con la mayor responsabilidad y entrega los retos que cada día se me han ido presentando en el transcurrir de mi existencia. He vivido intensamente desde el mismo momento de mi nacimiento (Santo Domingo, 1966). Mis años de infancia no fueron los de un niño común y corriente, quizás por ser hijo único, mi madre diseñó toda mi educación basada en las más diversas actividades que apenas me dejaban en un día algún momento libre. Cada día se iniciaba con llevarme al Colegio Dominicano de La Salle y concluía, después de asistir todas las tardes a los más diversos entrenamientos en idiomas, pintura, música y deportes, en el Parque Independencia a las 5:45 de la tarde para ver arriar la bandera nacional. Educación que agradezco porque ha sido la base fundamental de todo mi desarrollo profesional futuro. Al llegar a la casa siempre me vivía imaginando en todos los elementos que tenía alrededor diferentes amiguitos. Cada uno de mis juguetes tenía un nombre, porque eran mi compañía en las noches y con quienes compartía mis travesuras. Fui un niño inquieto que no podía permanecer un momento tranquilo, siempre estaba inventando algo que hacer. Pero definitivamente, si volviera a ser niño me gustaría ser igualito a quien fui, con mis travesuras de pequeñito y los grandes amiguitos del barrio, con muchos de los cuales mantengo una imperecedera amistad, ya que crecimos juntos. Más tarde, en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña realicé mis estudios de Licenciatura en Derecho. En 1986 inicié mis labores en la administración pública desde la Oficina del Ceremonial y Protocolo del Poder Ejecutivo, luego en el año de 1988 ejerzo las funciones de Abogado Ayudante de la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo. En ese mismo año, ingreso al Banco Central de la República Dominicana, institución en la que he hecho carrera, ascendiendo paulatinamente hasta asumir las funciones de Secretario del Banco, posición que actualmente desempeño. Simultáneamente a las labores cotidianas realicé estudios especializados en el área de Derecho Bancario e Integración Económica, en importantes centros de estudios internacionales. En el área docente estuve como catedrático de diversas materias jurídicas en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, siendo designado en 1996 como Director de la Escuela de Banca y Seguros. Definitivamente, Dios me ha dado hermosas oportunidades para mi crecimiento integral.

Sabemos que el escritor no nace, sino se hace por el camino. ¿Cuándo usted se dio verdadera cuenta de que era escritor?.

En el preciso momento en que la necesidad de expresas mis ideas pasó de ser algo meramente personal para convertirse en un instrumento al servicio de los demás. Pienso que el escritor no elige serlo, sino que se presenta una confabulación interior que te va arrojando al ruedo y una vez en él tienes ya la obligación de disfrutar la corrida. En mi quehacer literario el ritmo de la escritura adquiere dimensiones casi biológicas, como el de la circulación de la sangre. Escribir se ha convertido en una especie de oxígeno para mi espíritu.

Flaubert hablaba de escribir como una cópula. Escribir es como ingresar a la única zona donde se puede disfrutar a cabalidad la dimensión de la libertad. Una zona inalienable que admite como único límite la imaginación.

¿Cree usted en el coraje personal por encima del talento, la voluntad y la vocación?. En su caso, ejemplifique cómo se manifestó ese coraje personal y hasta qué grado tuvo que poner de su parte para que éste lo sacara adelante en medio de un mundo y de un oficio tan competitivo como el de escribir.

La vida es un constante desafío. Desde el mismo momento de nuestro nacimiento debemos ir haciendo malabares para transitar la existencia. Encontrando cada paso las grandezas y miserias de la condición humana. El coraje es como el impulso necesario para emprender una gran empresa. Los más transcendentales acontecimientos de la historia se han podido llevar a cabo, cuando hombres y mujeres de cada época han tenido el arrojo suficiente para asumir los riesgos de sus decisiones. En la sociedad contemporánea considero que toda actividad humana está determinada por la capacidad de iniciativa de los hombres. Quien se mantiene inmerso en la pereza y el miedo fácilmente puede ser arrastrado por la corriente y quedarse en la ignominia. Hay que luchar por lo que verdaderamente se quiere, hay que derribar muchas murallas para abrirse paso, porque el espacio que ocupas nadie te lo va a regalar, tienes que habértelo ganado. Para mí el coraje ha sido el motor, pero la constancia en cualquier actividad se consigue sólo con voluntad, la vocación y un esfuerzo constante, y la perdurabilidad, sobre todo en el quehacer literario, sólo lo da el talento.

¿Pudiera referirse brevemente y caso por caso, a los grandes escritores internacionales que ha conocido en su vida, y qué impresión le han causado cada uno en particular?

Me considero un hombre sumamente dichoso de haber tenido la oportunidad de conocer a los que considero los más grandes escritores contemporáneos. Compartir, intercambiar ideas y conocer a cada una de estas glorias de la literatura internacional ha sido uno de los hechos más transcendentales de mi existencia. Por cuestiones de espacio considero que no sería prudente referirme a todos los escritores que he conocido, sino hacer una selección de aquellos más importantes:

Jorge Amado (Brasil). Un magnífico ser humano que se ha convertido en símbolo de su pueblo Salvador de Bahía en Brasil por su vasta obra, que resulta ser un testimonio de todos los acontecimientos de esa mágica ciudad. Un hombre simpático, ameno y sumamente inteligente, cada palabra que pronunciaba era una lección de vida. "vivir sobre todas las cosas" es su lema y aborrece todo lo que signifique absolutismo, al considerar que "las ideologías son una porquería que nos han conducido a cosas terribles".

Augusto Roa Bastos (Paraguay). Un escritor que ha vivido la mayor parte de su vida en el exilio como consecuencia de sus obras. Discreto y solitario, con una gran sabiduría y profunda conciencia de su compromiso como escritor. En su conversaciones se observa una gran reticencia por la condición humana y las huellas incurables en lo más profundo de su ser, pues considera la esperanza como simplemente un invento "para no morir de tristeza".

Ana María Matute (España). La tercera mujer en ocupar un asiento en la Real Academia de la Lengua. Un ser humano con mucha ternura e inocencia, una escritora cuyo mundo ha sido el de los niños, de quienes señala que "no son un proyecto de hombre, sino que el hombre es lo que queda de un niño". Desde que la ví pensaba que estaba en frente de mi abuela, porque era una persona sumamente consentidora y simpática.

Wole Soyinka (Nigeria). Premio Nobel de Literatura. Un individuo que por el color de su piel ha sufrido en carne propia innumerables vejámenes. Conversador, amable y con la enorme responsabilidad de ser voz para la defensa de la dignidad humana en las naciones africanas, pero a la vez con una enorme destreza en sus movimientos al escuchar el ritmo de la "Bilirrubina" de nuestro Juan Luis Guerra.

Mario Benedetti (Uruguay). El más sencillo de todos, ese hombre que nos ha hecho brotar con sus poemas los más recónditos rincones de nuestros fueron íntimos, los más reprimidos transportes de ternuras y súbitas llamaradas de amor, "como el aire fresco de la mañana o como el sol caliente que a veces entra por la ventana". Un hombre sumamente humilde, que ha existido como ha querido. Un hombre que le ha dado sentido a la palabra libertad en la conciencia de su compromiso como escritor. Un hombre sin ínfulas, ni soberbia, sin desplantes, ni miserias. Un verdadero poeta.

Abel Posse (Argentina). Una persona de finas maneras, todo un diplomático, con gestos y sonrisas calculadas, quien cataloga al escritor desde su propio punto de vista como "un aristócrata, que realiza un trabajo muy refinado, que tiene que soportar la crítica, sin ser soportado".

Juan José Arreola (México). De poca estatura y mirada chispeante. Un rebelde consuetudinario que ama y venera la palabra sobre todas las cosas, con una volatilidad en las ideas y una andanada de palabras que dan forma a su expresión literaria. Para él la importancia de las palabras trasciende cualquier parámetro porque "han manifestado la espiritualidad de los hombres desde Isaías a Franz Kafka".

Juan Goytisolo (España). Un hombre ácrata, que hace de su anarquía una razón de vida, introduciendo en su obra sus maneras propias de ejercitar la existencia. Un hombre que lleva marcado en su rostro de plomo, una mirada triste y una actitud agreste, que asume posturas radicales en su condición de escritor y en su ejercicio de la vida.

José Saramago (Portugal). Un escritor muy interesante por los enjundiosos juicios que realiza de una manera franca e independiente, desafiando constantemente los más elementales cánones sociales, esgrimiendo su amargura en cada una de sus entregas literarias. Tiene una visión poco esperanzadora del papel de las letras, planteando la inutilidad de creer que la literatura pueda generar cambios sociales, calificando de "idealistas e ingenuos" a todos aquellos que traten de incluir a la literatura entre los agentes transformadores de la sociedad.

Tariq Alí (Pakistan). Con un semblante triste y trato afable. Un activista en contra de toda forma de absolutismo y su cuestionador impenitente del fanatismo religioso, lo que le ha costado el exilio de su país. Observa que las obras literarias en la sociedad contemporánea sólo buscan satisfacer la necesidad de entretenimiento o alimentación, cuando "un libro puede consumirse de igual forma que una hamburguesa".

Edward Al-Karrat (Egipto). El silencio quizás era su mejor manera de hacerse sentir, cuando hablaba su voz retumbaba no sólo por la sonoridad de sus palabras, sino por la profundidad de las mismas. Defiende la tesis de que "la literatura está determinada por una perspectiva histórica y por un elemento atemporal no histórico, una escala de valores que trasciende el tiempo que uno vive y ambas se combinan para afectar la trayectoria del escritor".

Carmen Martín Gaite (España). Con voz de adolescente y aire de pizpireta, con su boina roja, de los tiempos de la resistencia francesa, cubriendo su blanco pelo, su rostro marcado por las huellas del tiempo y su gestualidad silenciosa y ensimismada discutiendo con sus propios fantasmas. Para ella el mayor compromiso de un escritor es "abrir ventanas a la belleza, a la libertad de expresión, a que la gente vuelva a engancharse con la palabra".

Vaclac Havel (Checoslovaquia). Este eslavo diestro con su pluma, con trato exquisito y con un rostro triste, tuvo que pasar muchos años en la cárcel cuando asumió el protagonismo de la disidencia checa a partir de la "Primavera de Praga", lo que más tarde lo impulsó desde el presidio a ocupar la presidencia de la República Checa. Considera que "es deseable que los intelectuales estén presentes en la política, especialmente si son capaces de ver correr los acontecimientos y han desarrollado un sentido de responsabilidad sobre el mundo que viven; creo que pueden ser imprescindibles".

Mario Vargas Llosa (Perú). Un hombre de finas maneras, con una sonrisa constante y una corrección en el uso del lenguaje asombrosa. Uno de los escritores que a través de sus obras ha dado nuevos matices a la narrativa latinoamericana.

Salman Rusdhie (Irán). Con sus barbas desordenadas con ligeras apariciones de canas, una cara adusta, con una mirada perdida detrás de sus gafas, quien lleva en sus hombros una fatwa iraní que le condena a muerte por blasfemar su religión. Poco conversador, se desaparece de los lugares de la manera más increíble imaginable.

Miguel Reyes Sánchez, en su columna semanal de El Siglo no sólo escribe de literatura, sino de política, de economía y hasta de ciencia. ¿Por qué esa dispersión?.

No creo que escribir de diferentes temas sea una dispersión, muy por el contrario considero que la diversidad temática te permite llegar a un mayor número de lectores. No es para nadie un secreto que no a todos les gusta la literatura. Aunque disfruto profundamente escribir sobre temas literarios, debo de admitir que la literatura es ficción. Y no podemos mantenernos indiferentes a la realidad. No podemos ignorar los parámetros de la vida cotidiana. El intelecto es inútil en ausencia de compromisos con un ideal. El pensamiento y las ideas son infecundas si van acompañados de la indiferencia. Elie Wiesel, Premio Nobel de la Paz expresaba que lo contrario al amor no es el odio, sino la indiferencia. No concibo al escritor que no sólo se dedica a crear pasajes llenos de belleza, mientras a su alrededor hay un mundo que reclama de su atención. El escritor moderno debe convertirse necesariamente en un ente que propicie un mejor destino de la humanidad, inspirado en una nueva ética cimentada en la solidaridad, la tolerancia, el respeto a la vida, la justicia social, la dignidad, las libertades humanas y en fin a satisfacer las más perentorias necesidades de los seres humanos. Por esto es mi diversidad, porque creo que haría un mal servicio a la humanidad si no externo mi humilde opinión sobre aquellas materias en que puedo aportar un granito de arena.

Describa brevemente su obra literaria.

He publicado ocho obras: Siluetas de Recuerdos (1986), poemario publicado en la Colección Orfeo de la Biblioteca Nacional. En el Jardín de la Soledad (1988), el poema "Alfonsina" contenido en este libro fue escogido como parte de una Antología Literaria Contemporánea de Iberoamérica, realizada por el "Centro Cultural de la Generación del 27. En el Laberinto de las Palabras, Semblanza Histórica de la Realidad Centroamericana (1992), texto de consulta en varias universidades nacionales y extranjeras. Memoria de la Palabra (1995), un libro que recoge mis encuentros con algunos de los más importantes escritores contemporáneos. Estudios Jurídicos Bancarios (1995), un texto sobre temas del derecho bancario dominicano. Travesías de un Navegante (1996), primer libro de autor latinoamericano puesto en circulación en la Galería de Arte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en la ciudad de Washington, Estados Unidos; Desafíos de Fin de Siglo, y Paradigmas de la Razón (1998), tratado sobre los problemas de la postmodernidad y la vinculación entre hombre y tecnología.

¿A qué le atribuye usted que nuestra sociedad (político-económica) considere un "acto de poca monta" mantener una columna cultural en un periódico o hablar de cultura en un programa de televisión?.

En la sociedad actual estamos frente a una profunda crisis de valores. La falta de humanismo ha llegado a extremos alarmantes, los hombres han quedado en un segundo plano relevados por la inminencia del interés. Mantener una columna cultural puede ser considerado por muchos hasta una pérdida de tiempo, pero considero que se pueden llevar a cabo hermosos proyectos culturales, que sean presentados al lector o al televidente de una manera diferente como algunos medios presentan los programas culturales. He encontrado en algunos suplementos culturales una retórica esteparia, que al más entusiasta lector no le permite avanzar en su lectura, por la forma en que se presenta o el fondo totalmente agreste. Hay que poner en funcionamiento la imaginación, hay que expresar lo que se deba, pero llamando la atención con un tratamiento más ligero y menos rígido en los temas de cultura.

¿Cuáles considera usted que sean los principales problemas de la cultura dominicana para salir adelante?

Los grandes problemas de nuestra cultura ha sido la falta de recursos y la falta de apoyo logístico para la promoción literaria, artística, musical y hasta científica de nuestros valores. La cultura dominicana, a pesar de todas estas limitaciones que siempre ha tenido, ha ido avanzando, se han dispuesto recursos del sector oficial para apoyar las grandes empresas literarias del país. En este sentido se ha constituido el Consejo Presidencial para la Cultura y se ha dado el más entusiasta respaldo para la celebración de las Ferias Nacional e Internacional del Libro. Esto indudablemente es un aporte valioso para el desarrollo de nuestra nación. Asimismo, en el ámbito privado la proliferación de editoras ha propiciado que la República Dominicana se encuentre entre los países de Latinoamérica que tienen mayor producción literaria. Sin embargo, considero que aún nos falta mucho por avanzar. Pienso que toda la actividad cultural del sector oficial debiera estar coordinada por un mismo órgano rector, sea una Secretaría de Estado de la Cultura o un Consejo Nacional de Cultura. Esto permitirá que se pueda desarrollar una política cultural uniforme, así como establecer la agenda cultural del país. Otro aspecto de suma importancia es la constitución de una Imprenta Nacional, que pueda publicar las obras, seleccionadas a través de un criterio de calidad, de todos aquellos escritores nacionales que presenten las mismas al escrutinio del Consejo Editor, ya que muchas veces magníficas obras literarias se pierden por la incapacidad económica de sus autores. Y finalmente, considero que se debe constituir una especie de agencia de mercadeo internacional de la literatura dominicana. En nuestro país existen libros de una profundidad temática y novelas, ensayos y cuentos que de notan la calidad literaria de nuestra narrativa, que están muy por encima de algunas que nos llegan publicadas por las más importantes editoras internacionales. Por esta razón, hay que ayudar al escritor dominicano tocar esas puertas, brindándole por lo menos la información de cómo y dónde enviar su obra.

¿Cómo usted trabajaría para elevar la capacidad pensante del hombre dominicano de hoy, y junto a ella, su proyección para ocupar un espacio técnico que tanto lo necesita el país?.

La calidad pensante del hombre dominicano es buena, aunque hay que reconocer que un porcentaje de la población aún está inmersa en el analfabetismo. Pero también es otra materia en la que considero que estamos avanzando. No se puede cambiar de la noche a la mañana 500 años de historia. Pero tampoco podemos detenernos en un punto determinado. Todo evoluciona y los cambios que ha sufrido la humanidad en estas últimas décadas son los más trascendentales de toda su historia. Soy de los que piensa que mientras más avances científicos y tecnológicos, más se puede concientizar a las grandes mayorías, porque los medios de comunicación te permiten llegar a lugares jamás imaginados. En la República Dominicana, en primer lugar, debemos concientizar a todos los pobladores de las más alejadas regiones de la nación, a través de los medios radiofónicos y televisivos, la importancia de la educación, lo determinante para su desarrollo personal que puedan saber leer y escribir, y aprender un trabajo técnico. Se han establecido magníficos programas auspiciados por la Iglesia Católica, a través de Radio Santa María, dando lecciones de las más diversas materias. La Secretaría de Estado de Educación ha llevado a cabo un programa en contra del analfabetismo y la adopción del Plan Decenal de Educación, lo que ha sersida para elevar determinantemente la calidad del estudiantado dominicano. Asimismo, hay que reconocer los valiosos aportes que ha realizado la Escuela Vocacional de las Fuerzas Armadas y el Instituto de Formación Técnico Profesional (INFOTEP) en la instrucción de tantos hombres y mujeres en toda la geografía nacional. Sin embargo, a todos estos esfuerzos debe agregársele otros que permitan una educación masificada. Entre ellos considero la necesidad de programas televisivos de enseñanzas. La televisión educativa debe ser un proyecto a corto plazo, ya que la imagen es el aprendizaje más directo que se tiene a la mano y que a mayor cantidad de público puede llegar. Las naciones más desarrolladas del mundo, como Japón y Alemania, han utilizado este medio para educar a su pueblo, creando canales exclusivamente dedicados a la enseñanza. Considero que debe hacerse un trabajo de campo para elaborar un mapa del grado educacional del dominicano y señalar las necesidades existentes en cada comunidad, lo que permita la instauración de los centros de enseñanzas necesarios en cada una de las regiones. Conociendo a ciencia cierta nuestros problemas, podremos ir dándole las soluciones correspondientes para afrontar las expectativas del nuevo milenio y nuestra inserción definitiva a un mundo globalizado.

¿Se malogra el escritor cuando asume un cargo administrativo de importancia, ajeno a la literatura?.

¿Comienza a mirar también por encima del hombro a los otros escritores?.

No creo que el escritor se malogre por asumir un cargo administrativo, hay que reconocer que el tiempo se reduce un poco para la dedicación a la escritura. Pero en nuestro medio, como en ninguna de las naciones de América Latina, salvo raras excepciones, el escritor sólo puede dedicarse a escribir, porque la literatura es muy mal pagada, sólo cuando accedes a las grandes editoras internacionales es que puedes sentarte a vivir de la escritura. También muchas veces ocurre que por una cuestión de formación no visualizo, en mi caso particular, dedicar todos mis esfuerzos sólo a escribir, sería muy egoísta e injusto con los demás, porque escribir es un acto sumamente solitario, y a través de la labor cotidiana que realizas se puede aportar para el desarrollo de la nación. Algunos intelectuales al acceder a una posición administrativa se marean. Su conducta cambia totalmente, piensan que las posiciones son para siempre, y no sólo miran a los otros escritores por encima del hombro, sino que se van creciendo como la espuma. Cuando observo estas actitudes simplemente sonrío y me quedo observándolos con tristeza, pero eso es parte de la condición humana, que a muchos de los mortales la gloria los absorbe de forma tal que a veces se creen seres divinos. En mi caso particular, considero que toda situación humana es transitoria hasta la vida misma, por esta razón, hasta ahora no he sentido, por posición alguna que haya alcanzado, ni premio que se me haya entregado, que soy diferente a los demás, por el contrario, considero que tengo un mayor compromiso con mi comunidad. En los cargos que he tenido la oportunidad de desempeñar siempre asumo la condición de que soy un servidor público, las puertas de mi despacho nunca se cierran, siempre están abiertas para escuchar a todos y tratar de ayudar a los demás. Creo firmemente que toda posición debe ser un instrumento para alimentar la esperanza y tratar de satisfacer los problemas de quienes acuden a tí. En todo el tiempo que he estado laborando he aprendido que la gente lo que quiere es que se le escuche y le brinde algún consejo y si está al alcance de uno resolverle su problema. Esos seres grises, prepotentes y egocéntricos que se olvidan por un momento de que son individuos de carne y hueso, por ostentar una posición determinada, son indudablemente los seres más infelices sobre la faz de la tierra.

¿Como puede usted escribir en medio de un cargo administrativo en el Banco Central que le absorbe las 25 horas del día?

La disciplina y la organización son la base fundamental en el desarrollo de toda actividad humana. Mis labores cotidianas requieren de un gran esfuerzo. Sin embargo, las madrugadas y los domingos son mis mejores aliados para el ejercicio literario. Trato de tener una constancia en la escritura, cada semana debo terminal el artículo que saldrá en el periódico, y si has notado la mayoría de ellos se embarcan en temáticas de profundidad que te obligan como escritor a investigar. A veces debo reconocer que es una tarea fuerte y más cuando se tienen obligaciones laborales que requieren la atención de la mayor parte de tu tiempo. Tengo mucho respeto por lo que escribo y también es una manera de relajarme, dar riendas sueltas a la imaginación y a la necesidad interna de expresar lo que siento.

¿Qué piensa hacer cuando se jubile del Banco Central?.

Falta mucho tiempo para eso, ojalá que pueda cumplir el tiempo necesario para llegar a esta condición. No puedo adelantarme a los acontecimientos. Las circunstancias son las que establecen la actitud que se debe tomar. Tengo una profunda conciencia de que cualquier labor que realice en el transcurrir de mi vida, siempre tendrá muy en cuenta al ser humano, creo que la única manera en que se justifica la existencia es cuando podemos trabajar para el desarrollo de la raza humana, y en especial por el de nuestro pueblo.

¿Pudiera hablarnos del teatro dominicano, sus principales problemas?.

Los problemas más determinantes del teatro dominicano son la falta de apoyo económico y las limitaciones de escuelas de educación teatral y de escenarios populares. En la República Dominicana se ha hecho muy buen teatro en toda su historia. Pero con el tiempo hemos visto cómo se han ido diluyendo esos magníficos grupos teatrales que crearon una mítica del histrionismo en el país. El costo de los montajes de obras de teatro a veces es muy elevado, y la afluencia del público muy escasa. Hay que buscar un mecanismo de apoyo y promoción de las inquietudes teatrales de nuestros jóvenes con la organización en los diversos clubes nacionales de estos grupos que lleven entretenimiento con educación a nuestros barrios. La creación de talleres en diferentes centros educativos y la celebración de un Festival Nacional de Teatro podrían motorizar un poco la actividad teatral en República Dominicana.

¿Qué le sugieren estos nombres?.

John Dos Passos: Uno de los grandes novelistas norteamericanos del período post- Primera Guerra Mundial, el más genuino representante de la generación perdida, y crítico radical de la calidad de vida de su sociedad a través de su trilogía USA, en que analiza la vida norteamericana en las tres primeras décadas del Siglo XX. Un hombre que llegó a dividir los Estados Unidos en dos naciones: un rica y una pobre. Un retratista de las diferentes condiciones de existencia de esa paradigmática nación.

Frida Kahlo: Una figura de la plástica mexicana. La más auténtica imagen de la libertad creativa en el arte mexicano. Su vida personal fue todo un manantial de acontecimientos, siendo recortada por sus singulares manifestaciones sexuales, que le convirtieron en una especie de diosa y han constituido el "Kahloísmo" como religión.

Virginia Elena Ortea: La más estupenda prosista dominicana del Siglo XIX, que en sus cuentos y ensayos marró las páginas más brillantes sobre la cotidianidad en la sociedad de su tiempo. Como poetisa su voz vibraba al revelarnos las más nítidas emociones y sentimientos del ser enamorado.

Salomé Ureña: La reina del parnaso nacional. La poetisa que hizo de sus poemas un estandarte de libertad y de patriotismo. Un ejemplo del valor de la mujer dominicana, capaz de luchar por sus ideales y a la vez traducir en sus poesías las más ardientes pasiones.

Titanic: Una de las más célebres tragedias del Siglo XX. Un resultado de la incoherencia del hombre cuando asume que está por encima de todo y nada puede detener su marcha.

La Lluvia: Una bendición de Dios.

Frank Sinatra: Símbolo de la música norteamericana de los últimos cincuenta años. Un magnífico baladista que se constituyó en toda una leyenda de la canción y el arte de los Estados Unidos.

Benny Moré: El Bárbaro del Ritmo. El cubano más bailado de todas las épocas. Sus canciones han recorrido desde su Cienfuegos natal, todo el mundo. Todos hemos escuchado su "Cómo fue, no sé decirte cómo fue, no sé explicarte que pasó, pero de tí me enamoré". Un cantante del amor y la pasión.

 

 

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